El exceso de pantallas es uno de los mayores desafíos para las familias modernas. Cambiar el encierro del departamento por un entorno natural no es solo un lujo, es una necesidad para el desarrollo cognitivo y emocional de los más chicos.

  • Observación de la vida silvestre: El contacto con la fauna local despierta la curiosidad y la capacidad de asombro. En el Partido de Ramallo, zonas como El Tonelero permiten el avistaje de las más de 200 especies de aves autóctonas. Este humedal cuenta con un bioma particular y de relevancia de preservación medioambiental.

  • Cielos reales, no virtuales: El fenómeno de la contaminación lumínica en las ciudades nos ha robado las estrellas. En Ramallo, la nocturnidad natural de la zona costera en la desembocadura del arroyo permite observar los astros con singular detalle.

  • Actividades físicas al aire libre: En lugar de jugar videojuegos, los niños necesitan movimiento. En Sofipers La Reserva, las familias disfrutan de un predio cerrado de 7 hectáreas donde los chicos pueden andar en bicicleta de forma segura, jugar en la plaza infantil o participar en actividades con coordinadores. Al final del día, el descanso en nuestras casas climatizadas (o un rato en la piscina cubierta) garantiza que la desconexión digital sea un éxito total para padres e hijos.